(Yakarta, el 12 de
Junio de 2013) Nosotros, la Vía Campesina, venimos a extender nuestro
llamado urgente a tejer hilo a hilo la unidad a nivel global entre
organizaciones del campo y la ciudad para participar activa, propositiva
y decididamente en la construcción de una nueva sociedad, basada en la
soberanía alimentaria, la justicia y la igualdad. Nos encontramos aquí
convocados por el espíritu de nuestros de nuestros amigos y líderes y
todos aquellos cuyo coraje y compromiso con nuestras luchas nos
inspiran. La Vía Campesina, un movimiento internacional campesino que
reúne a más de 200 millones de organizaciones de campesinas y
campesinos, pueblos indígenas, pescadoras, recolectoras, trabajadoras
agrarias, y con la creatividad de las mujeres y el entusiasmo de
nuestros jóvenes venimos de 183 organizaciones y 88 países. Estamos en
Asia, hogar de la mayoría de campesinas y campesinos del mundo para
festejar nuestros primeros veinte años de lucha.
Comenzamos nuestro camino en Mons
(Bélgica) en el año 1993 y articulamos nuestra visión radical de la
Soberanía Alimentaria en 1996 en Tlaxcala (México) en 1996 logrando
reposicionar al campesinado, hombres y mujeres como actores sociales
centrales en los procesos de resistencia a la agenda de comercio
neoliberal y en la construcción de alternativas. Los pueblos de la
tierra somos actores indispensables en la construcción, no sólo de un
modelo de agricultura distinto, sino de un mundo justo, diverso e
igualitario. Somos nosotras y nosotros los que alimentamos a la
humanidad y cuidamos la naturaleza. Las generaciones futuras dependen de
nosotros para el cuidado de la tierra.
Hoy más que nunca, otro mundo es urgente
y necesario. La destrucción de nuestro mundo a través de la
sobrexplotación y desposesión de los pueblos y la apropiación de los
bienes naturales está produciendo la actual crisis climática y profundas
desigualdades que amenazan a la humanidad en su conjunto y a la vida
misma. La Vía Campesina dice un rotundo NO a esta destrucción impulsada
por las corporaciones.
Nosotros estamos
construyendo nuevas relaciones entre los seres humanos y con la
naturaleza sobre la base la solidaridad, la cooperación y la
complementariedad. En el corazón de nuestra lucha esta en la formulación
de una ética para la vida que atraviesa todas nuestras acciones y
búsquedas.La Vía
Campesina se ha comprometido a dar visibilidad a todas las luchas
locales alrededor del mundo, asegurando que sean entendidas desde una
perspectiva internacional y contribuye a involucrarlas en un gran
movimiento global por la soberanía alimentaria, el cambio social y la
autodeterminación de los pueblos del mundo.
Llamamos a todas nuestras
organizaciones, a nuestros aliados y amigos, amigas, hermanas y hermanos
en la lucha, y a todos aquellos comprometidos con un futuro mejor a
continuar caminando juntos y juntas y a rechazar la agenda de la
“Economía Verde” y a continuar construyendo la Soberanía Alimentaria.
Nuestras luchas
Soberanía Alimentaria Ya – Transformando el mundo
La
Soberanía Alimentaria que es el eje central de la lucha por un proyecto
de justicia social que hoy convoca a amplios sectores del campo y la
ciudad. La soberanía alimentaria es el derecho fundamental de todos los
pueblos, naciones y estados a controlar sus alimentos y sus sistemas
alimentarios y a decidir sus políticas asegurando a cada uno alimentos
de calidad, adecuados, accesibles, nutritivos y culturalmente
apropiados. Ello incluye el derecho de los pueblos para definir sus
formas de producción, uso e intercambio tanto a nivel local como
internacional.
Durante las últimas dos décadas nuestra visión de
la Soberanía Alimentaria ha inspirado a una generación de activistas
comprometidos con el cambio social. Nuestra visión del mundo implica una
revolución agrícola que significa profundas transformaciones agrícolas,
socioconómicas y políticas. La Soberanía Alimentaria ha enfatizando la
importancia crucial de la producción local y sustentable, el respeto por
los derechos humanos, precios justos para los alimentos y la
agricultura, comercio justo entre países y la salvaguarda de nuestros
bienes comunes contra la privatización.
Hoy estamos frente a
la mayor crisis de nuestra historia y la misma es una crisis sistémica.
Las crisis alimentaria, laboral, energética, económica, climática,
ecológica, ética, social, política e institucional están llevando al
colapso en muchas partes del mundo. En simultaneo la crisis energética
se agudiza día a día frente al agotamiento de los combustibles fósiles y
es enfrentada con falsas soluciones que van desde los agro-combustibles
a la energía nuclear, la cual ha demostrado ser una de las peores
amenazas para la vida sobre la tierra.
Rechazamos el
capitalismo, que en este momento se caracteriza por un agresivo flujo
del capital financiero y especulativo hacia la agricultura industrial,
la tierra y la naturaleza. Esto ha generado un inmenso acaparamiento de
tierras, la expulsión de campesinas y campesinos de su tierra, la
destrucción de pueblos, comunidades, culturas y sus ecosistemas, creando
migraciones y desempleo masivos. Esto genera masas de migrantes
económicos y refugiados climáticos y desempleados, incrementando las
inequidades existentes.
Las transnacionales
en complicidad con los gobiernos y las instituciones internacionales
están imponiendo bajo el pretexto de la Economía Verde, monocultivos de
transgénicos, la megaminería, las grandes plantaciones forestales, la
imposición de plantaciones de agrocombustibles, la construcción de
grandes represas, el fracking y los oleoductos o la privatización de
nuestros mares, ríos, lagos y nuestros bosques. La Soberanía Alimentaria
arrebata el control sobre nuestros bienes comunes devolviéndolos a
manos de las comunidades.
La Agroecología es nuestra opción para el presente y para el futuro
La
producción de alimentos basada en la agricultura campesina, el
pastoralismo y la pesca artesanal sigue siendo la principal fuente de
alimentos en el mundo. La agricultura campesina de base agroecológica
constituye un sistema social y ecológico que está conformado por una
gran diversidad de técnicas y tecnologías adaptadas a cada cultura y
geografía. La agroecología elimina la dependencia de los agrotóxicos;
rechaza la producción animal industrializada; utiliza energías
renovables; permite garantizar alimentación sana y abundante; se basa en
los conocimientos tradicionales y restaura la salud e integridad de la
tierra. La producción de alimentos en el futuro estará basada en un
creciente números de personas produciendo alimentos en forma diversa y
resiliente.
La agroecología protege la biodiversidad
y enfría el planeta. Nuestro modelo agrícola no solo puede alimentar a
toda la humanidad sino que también es el camino para detener el avance
de la crisis climática enfriando el planeta a través de la producción
local en armonía con nuestros bosques, alimentando la biodiversidad y la
reincorporación de la materia orgánica a sus ciclos naturales.
Justicia social y climática y solidaridad
A
medida que avanzamos y construimos a partir de nuestra diversidad
cultural y geográfica, nuestro movimiento por la soberanía alimentaria
se ve reforzado integrando la justicia y la igualdad social. Practicando
la solidaridad por sobre la competencia, rechazamos el patriarcado, el
racismo, el imperialismo y luchamos por sociedades democráticas y
participativas, libres de explotación de las mujeres, los niños, los
hombres o la naturaleza.
Demandamos justicia
climática ya mismo. Quienes más sufren este caos climático y ecológico
no son los que lo han provocado. Las falsas soluciones de la economía
verde para continuar el crecimiento capitalista están empeorando la
situación. Se crea una deuda ecológica y climática que debe ser
corregida. Por esta razón demandamos la inmediata detención de los
mecanismos de mercados de carbono, geoingeniería, REDD y los
agrocombustibles.
Ratificamos la necesidad y nuestro
compromiso de luchar en forma permanente contra las corporaciones
transnacionales, actuando entre otras formas, boicoteando sus productos y
rechazando cooperar con sus prácticas de explotación. Los Tratados de
Libre Comercio y los acuerdos de inversión han creado condiciones de
extrema vulnerabilidad e injusticias para millones. La implementación de
estos tratados trae como resultado la violencia, la militarización y la
criminalización de la resistencia. Otra consecuencia trágica de los
mismos es la creación de una masa masiva de migrantes mal pagados, con
trabajos inseguros e insalubres y con violaciones de sus derechos
humanos y discriminación. La Vía Campesina ha logrado colocar los
derechos de los campesinos y campesinas en la agenda del Consejo de los
Derechos Humanos de la ONU y llamamos a los gobiernos a ponerlos en
práctica. Nuestra lucha por los derechos humanos está en el corazón de
la solidaridad internacional e incluye los derechos y protección social
de los agricultores migrantes y trabajadores de la alimentación.
Las luchas por el derecho a la tierra, a
la alimentación, al trabajo digno, contra la destrucción de la
naturaleza, son criminalizadas. Son cientos los compañeros y compañeras
que han sido asesinados en los últimos años y otros muchos ven
amenazadas sus vidas o son perseguidos y encarcelados, frecuentemente
con el apoyo o la complicidad de las autoridades públicas.
Un mundo sin violencia y discriminación contra las mujeres
Nuestra
lucha es para construir una sociedad basada en la justicia, la igualdad
y la paz. Exigimos el respeto de todos los derechos de las mujeres.
Rechazando el sistema capitalista, patriarcal, la xenofobia, la
homofobia y la discriminación basada en cuestiones raciales, étnicas,
reafirmamos nuestro compromiso en lograr una igualdad total entre
hombres y mujeres y hombres y sus derechos a una total igualdad. Esto
requiere el fin de toda forma de violencia contra las mujeres doméstica,
social e institucional tanto en las zonas rurales como en las zonas
urbanas. Nuestra Campaña contra la Violencia hacia las Mujeres está en
el corazón de nuestras luchas.
Paz y desmilitarización
Vivimos un incremento de conflictos y
guerras para la apropiación, proliferación de bases militares y
criminalización de la resistencia. La violencia es intrínseca a este
sistema capitalista mortal basado en la dominación, la explotación y el
pillaje. Nosotros estamos comprometidos con el respeto, la dignidad y la
paz.
Nos duele y nos
honra los cientos de campesinas y campesinos que han sido amenazados,
perseguidos, encarcelados, asesinados por sus luchas. Continuaremos
exigiendo rendición de cuentas y castigo para quienes violan los
derechos humanos y los derechos de la naturaleza. Demandamos también la
liberación inmediata de todos los presos políticos.
Tierra y territorios
Defendemos una
Reforma Agraria Integral que ofrezca plenos derechos sobre la tierra,
reconozca los derechos legales de los pueblos indígenas a sus
territorios, garantice a las comunidades pesqueras el acceso y el
control de las zonas y ecosistemas de pesca y reconozca el acceso y el
control de las tierras y las rutas de migración de pastoreo. Esta es la
única manera de asegurar un futuro para los jóvenes del campo.
La Reforma Agraria
Integral, vista como una distribución masiva de tierras junto con el
apoyo con recursos para la producción y el sustento, debe garantizar el
acceso permanente a los jóvenes, las mujeres, los desempleados, los sin
tierra, para complementar a las pequeñas fincas, a los desplazados y
todos aquellos que estén dispuestos a participar en la producción a
pequeña escala de alimentos agroecológicos. La tierra no es una
mercancía. Deben reforzarse las leyes existentes y crear nuevas para
protegernos de la especulación y un marco jurídico que impida la
especulación con ellas y su acaparamiento. Continuaremos nuestra lucha
en defensa de las tierras y los territorios.
Semillas, bienes comunes y agua
Las
semillas, el corazón de la Soberanía Alimentaria las enaltecemos con el
principio Semillas Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la
Humanidad reafirmado hoy por cientos de organizaciones en todo el mundo.
Nuestro desafío pasa hoy por seguir manteniendo a nuestras semillas
vivas en manos de nuestras comunidades, por multiplicarlas en el marco
de nuestros sistemas campesinos. Continuaremos la lucha contra su
apropiación a través de diversas formas de propiedad intelectual y su
destrucción por su manipulación genética y otras nuevas tecnologías. Nos
oponemos a los paquetes tecnológicos que combinan transgénicos con el
uso masivo de pesticidas.,
Seguimos hoy enfrentando la Leyes de
semillas que de la mano de los intereses de las corporaciones son
privatizadas y mercantilizadas. Seguimos enfrentando a los transgénicos y
luchando por un mundo libre de transgénicos.
Los ciclos de la
vida fluyen a través del agua y ella es una parte esencial de los
ecosistemas y la vida. El agua es un bien común y como tal debe ser
protegido.
Construyendo desde nuestras fortalezas
Nuestra gran fortaleza es crear y
mantener unidad en la diversidad. Nosotros tenemos una visión del mundo
inclusiva, amplia, práctica, radical y esperanzada como invitación a
unirnos en la transformación de nuestra sociedad y la protección de la
Madre Tierra.
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Las movilizaciones populares, la
confrontación con los poderosos, la resistencia activa, el
internacionalismo, el compromiso con los movimientos de base locales son
esenciales para lograr cambios sociales efectivos.
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En nuestra heroica
lucha por la Soberanía Alimentaria continuaremos construyendo alianzas
esenciales con los movimientos sociales tales como lostrabajadores
y organizaciones urbanas y de las periferias, con emigrantes, con
quienes luchan contra la mega minería y las mega represas, entre otras. .
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Nuestras principales herramientas son la
formación, la educación y la comunicación. Estamos fomentando el
intercambio de conocimientos acumulados hasta el presente con
metodologías y contenidos de formación cultural, política e ideológica y
técnica; multiplicando nuestras escuelas y experiencias de educación de
nuestras bases y desarrollando nuestras herramientas de comunicación
desde nuestras bases.
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Nos comprometemos a crear espacios especiales para potenciar a
nuestros jóvenes. Nuestra mayor esperanza hacia el futuro es la pasión,
energía y compromiso de nuestros jóvenes articulada en los jóvenes de
nuestro movimiento.
Nos vamos de esta VI Conferencia
Internacional de la Vía Campesina dando la bienvenida a las nuevas
organizaciones que se han integrado a la Vía Campesina, seguros de
nuestras fortalezas y llenos de esperanzas con el futuro.
¡Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos! ¡Con solidaridad y lucha!